RUDOLF BULTANN - TEOLOGIA DEL NUOVO TESTAMENTO

 






PRESENTACION DE LA EDICION CASTELLANA
Tiene el lector en sus manos uno de los libros más representativos
e influyentes de la literatura teológica del siglo XX. En ningún
otro lugar se han encontrado y fecundado con fuerza semejante exégesis
crítica, comprensión hermenéutica y formulación sistemática
del NT. Quien sepa ya qué es teología, quien conozca a Bultmann y
distinga los estratos del NT vaya directamente al texto de la obra.
No tendrá necesidad de introducciones. Quien esté menos seguro
en todos esos campos puede acompañarnos. Pretendemos ir marcando
los hitos de-un camino que nos sirva de ayuda en la lectura de R.
Bultmann.
Indicamos ya al principio que esta obra no es ninguna especie de
aerolito que ha caído inesperado de los cielos. Le preceden otras
muchas teologías del NT que a lo largo de un esfuerzo que ya dura
siglo y medio han conseguido abrir un tipo de camino en la gran
selva de visiones exegéticas. Así lo ha señalado el mismo Bultmann
en la nota final o epilegómena que se halla recogida en este libro.
Al enfrentarnos con las teologías del NT advertimos que con ellas
acontece lo mismo que A. Schweitzer señaló respecto de las vidas de
Jesús: son muy hermosas, están llenas del encanto de los nuevos
tiempos, pero acaban revelándose impotentes a la hora de llevarnos
hasta el Cristo; en cada una de ellas se refleja el ideal del propio
autor o de su escuela; así tenemos unJesús idealista, liberal, romántico,
revolucionario o moralista 1.
Apliquemos el esquema a las teologías del NT. Situándonos en
la época prebultmanniana (anterior al 1948-1953), podemos distinguir
entre ellas cuatro tipos fundamentales. 1. Hay una perspectiva
idealista, qUI1 representan los discípulos de Hegel y de forma especial
F. Chr. Baur, Vorlesungen über neutestamentlichen Theologie,
Leipzig 1864: el NT refleja el momento culminante de la autoexplicación
del Espíritu que, expresándose enJesús de forma suprema, se
1. Cf. A. Schweitzer, Geschichte der Lebenjesu-Forschung e1906; 21913),
München 1966 (con introducción de]. M. Robinson).
12 Presentactán de la edzczón castellana Presentactán de la edzczón castellana 13
despliega en la iglesia primitiva en un proceso dialéctico de tesisantítesis-
síntesis, personificado en Pedro-Pablo-Lucas. 2. Hay una
perspectzo« ltberal o moralista, reflejada en los autores más cercanos
a la línea neokantiana; según ellos, Jesús es ante todo el promotor
de un ideal de fidelidad ética y apertura hacia Dios que se desvela
como Padre providente. La vida de Jesús, reconstruible a partir de la
crítica histórico-literaria, constituye el centro de la teología del NI.
Así lo supone, de forma clásica, H. J. Holtzrnann, Lehrbuch der
neutestamentltchen Tbeologie 1-11, Tübingen 1897. 3. Diversa es la
línea de la Escuela de la btstona de las reltgsones, iniciada en torno
a W. Wrede. En ella el cristianismo aparece, antes que nada, como
un fenómeno de sincretismo religioso en el que deben distinguirse
tres etapas: a) Jesús, predicador judío de gran fuerza, cuyo mérito
consiste en haber unificado anuncio escatológico y urgencia moralista;
b) la comunidad de cristianos palestinos que sigue su ejemplo y
le espera, llamándole mesías apocalíptico; c) sólo cuando arraiga en
un campo helenista, bajo el influjo de diversos factores ambientales,
este movimiento se convierte en religión: aJesús se le concibe como
Señor divino a quien sus fieles veneran en el culto. Clásico de esta
perspectiva es W. Bousset, Kyrzos Cbnstos, Góttingen 1913. 4.
Vtene, en fin, la línea que podríamos llamar dogmáttca que, desde
el campo católico o protestante, intenta ajustar la teología del NT a
los cauces de interpretación o de vivencia de su propia iglesia. Se
logra así una indudable coherencia sistemática pero se pierde la inmediatez
bíblica. Citemos como ejemplo a F. Büchsel, Die Theologte
des NT, Gütersloh 1935 y P. Feine, Tbeologie des NT, Leipzig
1910 entre los protestantes; a F. C. Ceuppens, Theologia Bibltca 1IV,
Roma 1949-1950, J. Bonsirven, Théologie du NT, Paris 1951
(Madnd 1968) y M. Meinertz, Tbeologte des NT, Bonn 1950
(Madrid 1966) entre los católicos 2.
Reconociendo esa multiplicidad de perspectivas, preguntamos
¿puede escribirse todavía una teología del NT? ¿no estaremos condenados
a perdernos una y otra vez en direcciones arbitrarias, subjetivas?
¡De ninguna forma! El hecho de que han sido escritas y deben
escribirse diversas teologías del NT no es indicio de fracaso sino
2 Para una clasificación y estudio de las teologías del NT cf B S Childs,
Btbltcal theology m mm, Philadelphra 1970, L Goppelt, Tbeoiogie des NTI, Gotungen
1975, 19-51, P Grech-G Segalla, Metodologta per uno studtO del/a teologta
del NT, Tormo 1978, 7-21, W G Kummel, Das NT Gescbtcbte der Erforschung
setner Probleme, Frerburg 1970, 147 s 310 s 466 s, E Lohse, Teología del NT,
Madnd 1978, 13-21, O Merk, Btblzsche Theologte des NT m threr Anfagszeu, Mar.
burg 1973, S Nell1, La tnterpretacton del NT, Barcelona 1976; R Schnackenburg,
Neutessamentisch« Tbeologze, Munchen 1965, 25-43 (Bilbao 1973)
de riqueza hermenéutica. Sabemos que no existe el hecho en sí, ni
la verdad desnuda, separable del proceso de búsqueda del hombre
que la acepta y que la estudia. Como documento privilegiado de
una experiencia primigenia, el NT puede y debe ser leído a partir
de diversas perspectivas. Todas son valiosas, si respetan y actualizan
el impulso más profundo de los textos. Eso no supone que ellas sean
indiferentemente iguales. Nada de eso. La validez de cada teología
dependerá del lugar epistemológico y de la capacidad crítica del
autor. En las páginas que siguen tenemos el gusto de presentar una
de las perspectivas privilegiadas de la interpretación del NT: nadie
como Bultmann ha sabido unir lectura crítica, lucidez hermenéutica
y opción de fe ante el texto de la Biblia. Para hacer más accesible la
lectura de su libro trataremos: 1. de Bultmann; 2. de su teología del
NT; 3. de la problemática abierta por su obra.
1. Rudolf Bultmann
Por formación y por oficio (es exegeta), Bultmann (1884-1976)
ha sido primordialmente un científico, especializado en el campo de
la crítica literaria del NT y de manera particular en los sinópticos y
Juan 3. También le ha interesado el problema de la historia: sólo
sobre el fondo de la historia religiosa y cultural de su contorno
puede interpretarse el NT; por eso las estudia con cuidado 4. Sin
embargo, por encima de este trabajo de crítica histórico-literaria, siguiendo
a los grandes maestros de finales del siglo XIX, Bultmann
ha querido ser un pensador: intenta comprender el cristianismo desde
dentro, interpretándolo como una posibilidad radical del
hombre; para eso estudia la filosofía de griegos y alemanes, especialmente
en la línea que va de Kant a Heidegger. Lógicamente, su
obra ha terminado siendo una hermenéutica: busca la comprensión
del mensaje de los textos, para hacerlos transparentes ante el
hombre contemporáneo j.
3 Su obra clave en esta perspectiva es Geschichte der synopttscbe» Tradzuon,
Gottlngen 1921, con ella ha de Citarse Das Evangeltum des johannes, Gotungen
1941, vienen finalmente una sene de artículos recogidos en el volumen de Exegeuca
Aufsatze zur Erforschung des NT, Tubrngen 1967
4 Obra crucial en esta línea es Das Urcbrzstentum tm Rahmen der anttken Reltgtonen,
Zunch 1962 También hay que citar sus trabajos sobre el trasfondo rehgioso
de Jn en Exegettca, 10-35, 55-104, 124-197, 230-254
5 Estudran el problema herrnenéuuco una parte considerable de los trabajos recogidos
en Glauben und Verstehen (= GV) I·IV, Tubmgen 1933-1965 La drscusión
que ha provocado su programa desmnologrzador está recogida en Kerygma und
Mythos I·IV, Hamburg 1948-1967
14 Presentación de la edición castellana
Presentacián de la edición castellana 15
Para entender mejor esa doble perspectiva, intentaremos fijar la
evolución de Bultmann. El comienzo de su obra está marcado por la
herencia de los grandes liberales de finales del XIX: Ritschl, Herrmann,
Harnack. Con ellos piensa que el hombre se halla abierto al
infinito de una idea moral de plenitud en la que Dios y el mundo
vienen a encontrarse: la religión se identifica con la búsqueda del
soplo divino que está al fon?o de los hombres. S~gún es?, religió~ y
filosofía se identifican; se diluye la transcendencia de DIOS y el cnstianisrno
queda convertido en testimonio de la hondura extáticoreligiosa
o de la capacidad moral de los humanos 6.
Pues bien, en un momento determinado, al comienzo de los
años veinte, Bultmann -ya famoso por su labor exegética, cf,
Gescbtcbte der synoptischen Traaition, Gottingen 1921- se solidariza
abiertamente con el movimiento dialéctico de K. Barth y de su
grupo 7. Eso ha implicado un cambio radical en su visión del cristianismo,
cambio que se puede condensar en estos tres momentos.
a) Hasta entonces, Dios era una especie de símbolo que expresa la
apertura indefinida de los hombres. Desde ahora se vendrá a
mostrar como la pura transcendencia: aquel que ~ie?e de sí mismo
como absoluta gratuidad, ser que 1?"unca pue?e objetivarse. ~) Hasta
entonces, Jesús aparecía como un simple testigo de la moralidad, un
evocador de potencias religiosas de los hombres. Desde ahora se desvela
como encarnación de la paradoja cristiana, es aquel hombre
donde la gratuidad liberadora y justificante de Dios se hace patente.
c) Hasta entonces.. el hombre se .mostraba c?mo un ser capaz d.e
conseguir su plenitud por el camino de la .busqueda moral o relI;
giosa. Desde ahora. se desC1.~bre com? un slmpl.: pecador q~e esta
aplastado bajo un SIgno de rmpotencra, frustración y muerte .
6 En este pnrner período Bultmann pubhca una sene de trabajos muy srgruficanvos
Ethuche und mysttscbe Reiigzon tm Urchnstentum Chrrsthche Welt 34
(1920) 725-731 738-743, Gott m der Natur Ibid 36 (1922) 489-491 513-514 533534,
Rehgto» und Kultur Ibrd 36 (1922) 417-421 435-539450-453, Rehgto» und
Sozudisni«: Soziahstische Monatsheft 28 (1922) 442-447 Algunos de estos trabajos
han sido publicados por] Moltmann, Anfange der dtalekttschen Tbeologse l-lI,
Munchen 1963 Sobre este período cf F W Sncht, Die Bedeutung W Herrmanns
fur dte Theoiogze R Bultmanns, Berhn 1965 Sobre el proceso completo de Bultmann
cf W Schrnrthals, Die Tbeologte R Bultmanns, Tubmgen 1967
7 Cf Die Itberale Tbeologte und dzeJungste theologtsche Bewegung (1924),
en GV 1, 1-25 d
8 La nueva visrón de 01OS, de Cnsto y la existencra que suponen los trabajos e
Bultmann a partir de 1924 se refleja en Das Problem etner tbeoiogtscben Exegesedes
NT Zwischen den Zeiten 3 (1925) 334-359, Die Frage der dtalekttschen Tbeologte
Ibid 4 (1926) 40-60, Welchen Smn hat es, von Gott zu reden, en GV 1,26-37, Karl
Bartb, Die Auferstehung der Toien, en GV 1, 38-64, Zur Frage der Cbnssologte, en
(,V 1, 85-113
Lo que podemos llamar el plano crítico de estudio históri~oliterario
ha permanecido inalterado. Sólo cambia el plano sUI?~nor
donde, a partir de ese momento, habrá que distinguir con mudez
dos estratos. 1. Hay un nivel cristiano-protestante. Partiendo de K.
Barth, Bultmann reasume y reformula la visión luterana de san
Pablo, condensada en la justificación por la fe. Esto lo afirmamos con
vigor. Frente a todos los que intentan implicar su nombre con los rasgos
de una disolución del cristianismo, debemos indicar -por el
contrario- que R. Bultmann representa, en nuestro siglo, uno de los
intentos más austeros y profundos de recuperación cristiana. Desd.e
ese cambio, toda su labor teológica ha empezado a ser una apologética
protestante: lo que intenta es conseguir que el mensaje de la justificación
y de la fe se vuelva audible para. el hombre dela edad c~ntemporánea.
No quiere resolver el rrusteno de la fe m disolverla; solo
busca hacerla comprensible. 2. Al lado de eso emerge un estrato
filosófico-exzstencial. La fe cristiana sólo se hace audible allí donde,
guardando su poder de gratuidad y transcendencia, ella se inserta en
la pregunta de un hombre que está abierto y que no puede responderse
por sí mismo. El moralista neokantiano de finales del XIX era
incapaz de fe: se juzgaba suficiente, poderoso para dar una respuesta
a sus problemas. En contra de eso, Bultmann ha encontrado que el
hombre de una línea existencial, cercana a Heidegger, resulta capaz
de fe: desde su misma situación paradójica de apertura y de impotencia
puede escuchar la palabra de gracia de un Dios que le libera de sí
mismo, dirigiéndole al futuro de su vida abierta.
Con esto hemos citado ya los planos de trabajo en que se mueve
R. Bultmann: crítica histórico-literaria, apertura filosófica, aceptación
creyente del Dios de Jesucristo. Cada uno de ellos guarda un espacio
de autonomía relativa y se puede analizar de alguna forma también
por separado. Pero sólo uniéndose los tres conforman l? q~e
podríamos llamar el triángulo cristiano: a) par.tiendo de la hI?tona
(paradójica) de Jesús, reflejada en los. texto? bíblicos, b) que me ínterpelan,
incidiendo en mi apertura existencial, c) se vuelve presente la
palabra de Dios como poder de gratuidad salvadora. De ello hablaremos
brevemente en lo que sigue. .
a) Plano critico. Decíamos qu:e Bultmann ha e~pez~do SIendo
un investigador, un crítico de la literatura y de la historia, En ~ste
campo, su trabajo resulta neutralmente científico: sabe que, al nivel
en que se mueve, la ciencia es a~soluta; p<?r e.so. acepta a9uel.modelo
de búsqueda que abrieron los gnegos al pnncipro de la historia de occidente.
No teme a la verdad, nunca le asusta llegar hasta el final en
el enfoque de los temas. Su gesto de honradez sigue siendo aquí modélico.
16 Presentaaon de la edtctón castellana Presentactón de la edtctón castellana 17
D~sde el pu~t? .de vista literario, Bultmann ha destacado por su
capacidad de análisis formal. Pocos han llegado a precisar con su ri~
or los planos de surgimiento y maduración de las tradiciones sinópucas.
Su Historia de la tradtctón smoptica (1921) sigue siendo
todavía un libro necesario, casi normativo. Quizá resulte excesivamente
crítico en la atribución de los textos a Jesús; quizá acentúe
demasiado la capacidad creadora de la comunidad, prescindiendo
del trasfondo semítico de ciertas palabras evangélicas. Pues bien, a
pesar de todo ~S?' y pasados y'a cincuenta años, sus planteamientos,
enfoques y divisiones SIguen siendo Imprescindibles. Menos llamativo,
aunque igualmente im~ortante, ha sido su comentario a Juan
(Das Ev. desJohannes, Gottingen 1941) donde distingue redacción,
glosas y fuentes 9.
. Ampliando esa pers.pecti.va, Bultmann construye la crítica literana
desde un contexto histórico: sólo allí donde se fijan sus rnomentos
de evolución genética, sólo allí donde se encuadran sobre un
fondo de comprensión general, se pueden entender los textos del
NT. En esta perspectiva, Bultmann resulta menos creador: acepta
de manera básica y con pocos retoques críticos la concepción de la
Escuela de la historia de las religiones, reflejada en W. Bousset,
Kyrzos Chrzstos, 1913. A su juicio, el cristianismo primitivo fue un
pr?~eso: surge de Jesús, pn?feta israelita del amor a Dios y de su
JUlClO; se expande e?- los primeros creyentes palestinos que, fundados
en la resurrección de su maestro, le esperan como hijo del
homb.re o mes~as del juicio apocalíptico; culmina en los creyentes
helenistas que rnterpretan la fe en Jesús resucitado como expresión
de una «vida escatológica»: por la gracia de Dios, expresada en la
c~z de Jesucristo, aquellos mismos que -externamente- viven la
exrstencia de caída y de pecado son en el fondo realidad distinta' viven
ya la gracia de Dios, en la apertura hacia un futuro de vida que
no acaba 10.
Desde ese plano crítico ha de verse nuestra obra, como intento
de comprensión global, histórico-literaria, del NT. Todo en ella se
sitúa dentro de un esquema de historia, en el trasfondo de una
línea de .explanación y de apertura que va desde Jesús hasta los últimos
testigos de la antigua iglesia. Sin embargo, ya desde aquí tenemos
que anotar que la evolución que presupone Bultmann no es li-
9 Para valorar el mflujo de Bulrmann en esre campo puede consulrarse cualqUler
trabajo sobre «histona de las formas» Cf H Zrmmerrnann, Los métodos
hlstónco eritreos en el NT, Madrid 1969
10 9 Ese esquema histónco preside la elaboración de la Gescbichte der syn Traduion,
1980, 348 s Cf Das Urcbrtstentum, Munchen 1969, 163 s
neal. En contra del proceso ascendente de una evolución hegeliana,
a través de los momentos de tesis-antítesis-síntesis, nuestro autor
presupone que el NT es una especie de línea parabólica: va subiendo
hasta alcanzar su altura plena en Pablo yJuan; luego desciende
en los autores posteriores 11.
b) Plano filosófico. Bultmann no es filósofo. Sin embargo, su
interés por comprender el texto de la Biblia y la exigencia de
centrarlo sobre el fondo de la búsqueda del hombre le convierten en
pensador de la existencia. Como hemos indicado, en su visión se
han distinguido dos etapas. La primera, dentro de la línea neokantiana,
identifica religión con camino del hombre que se hace en
apertura al infinito. En ese plano se sitúan una serie de trabajos propiamente
filosóficos acerca de la naturaleza, la cultura, religión 12.
En la etapa posterior quiebra ese esquema moralista-religioso. A
Bultmann le parece que el hombre es incapaz de autosalvarse: descubre
su pequeñez pero no puede superarla; vislumbra su pecado y
no es capaz de transcenderlo. Para ajustar esa perspectiva y situar al
hombre ante la posible revelación de Dios, Bultmann se sirve de la
analítica existencial del primer Heidegger 13.
Debemos precisar con más cuidado el sentido de ese planteamiento
existencial. A lo largo de una correspondencia a veces hiriente
y también en sus trabajos publicados, Barth reprocha a Bultmann
su nueva «servidumbre filosófica»: después de haber intuido
la transcendencia radical de Jesucristo corre el riesgo de negarla otra
vez, introduciéndola en esquemas puramente antropológicos 14.
Bultmann responde afirmando que no se trata de diluir la revelación
sino de comprenderla; no se trata de negar la gratuidad de la
justificación de Dios en Cristo sino de hacerla realidad actual para
los hombres. Sólo entiende a Dios el que descubre su actuación en
su propia existencia. De esta manera, el lugar donde la palabra de
Dios (teología), revelada en Jesús (cristología), se vuelve real y
comprensible para el hombre es su existencia transformada
(antropología) .
11 La dehnuración de ese proceso constituye uno de los remas fundamentales
de la exégesis postenor, cf F Hahn, Cbnstologiscbe Hobeusntei, Gottmgen 1966,
R H Fuller, Fundamentos de la cnstologia neotestamentarta, Madrid 1979
12 Son básicamente los trabajos citados en la nota 6 de este prólogo Sobre este
tema cf mi estudio Naturaleza, cultura, reiigion En torno al Joven Bultmann EstudIOS
33 (1977) 35·61
13 Sobre roda esta evolución cf mi trabajo Exégesis y jilosofia El pensamiento
de R Bultmann y O Cullmann, Madrid 1972, 99-244
14 Cf K Barrh-R Bulrmann, Bnefwechsel1922 1966, Zunch 1971, K Barth,
R Bultmann Etn Versucb thn zu verstehen, Zunch 1952 (Madrid 1971)
18 Presentación de la ed¡c¡ón castellana
Presentación de la ed¡c¡ón castellana 19
Para hablar de Dios y de Jesús es necesario hablar del hombre,
esto es, de aquello que Dios hace en su existencia. Para aclarar ese
nivel, Bultmann apela, como dijimos, a la analítica del primer
Heidegger. No lo hace de manera servilista, No le sigue en los desarrollos
concretos. Apenas le cita. Ambos pensadores trabajaron
juntos: juntos descubrieron la concordancia que existe entre ~l
hombre en pecado de Pablo y aquello que implica una existenCla
inauténtica. Para Bultmann eso basta. Desde aquí traza los rasgos
de su enfoque antropológico 15.
El hombre es según Bultmann un ser zlimitado. Busca constantemente
su plenitud y es incapaz de conseguirla por ninguno de
los campos de la ciencia y de la historia: todos terminan encerrándole
en sí mismo. Por eso es un caído, ser que permanece en la
impotencia de sí mismo: cada vez que intenta hallar su realidad
por medio de sus fuerzas se destruye; cada vez que quiere hacerse
un absoluto pierde su sentido. Pues bien, ese hombre, ilimitado
en su apertura y caído en su realidad concreta, resulta sin embargo
capaz de deciszón: puede recibir una llamada de gracia que conceda
sentido a su búsqueda y le capacite para salir de su caída. Según
esto, el mismo ser humano que resulta incapaz de liberarse
por sí mismo puede ser gratuitamente liberado y realizado por el
Dios de Jesucristo.
Desde esa perspectiva existencial se entiende nuestra Teología
del NT Ni la predicación de Jesús, ni el kerigma de la iglesia, ni
los desarrollos de Pablo o Juan se ocupan del valor del mundo, de
las obras del hombre o de la historia. Lo que a ellos les importa es
la realización existencial: la posibilidad de superar el estado de
caída (angustia de la vida) para abrirse desde el mismo presente
hacia el futuro de una vida en gracia y en confianza. Esta misma
concentración existencial, determinada por el fondo filosófico, supone
tres grandes consecuencias de carácter antiobjetivista. 1. Hay
una desmundanizaczón: no importa el cambio cósmico; externamente
todo sigue idéntico; sólo al fondo del hombre se ha encendido
la llamada de gracia que le libra del mundo y le permite ser
él mismo, en la confianza. 2. Hay una deshzstorizaczón: el proceso
cultural y político de los hombres no ofrece salidas salvadoras; más
o menos perfectas en su realización, todas las culturas dejan que el
hombre siga caído sobre el mundo. 3. Hay finalmente una desmoralizaczón
(o deslegalización): todo lo que el hombre pueda hacer
15 Es profundo el interés filosófico en muchos de los trabajos recogidos en GV
[·IV Cf Hzstory and eschatology, Edinburgh 1957 (Madnd 1974)
es incapaz de liberarle de sí mismo; por encima de las obras emerge
al!!;o distinto, el descubrimiento de la gracia de Dios y la realización
abierta de la vida 16.
En este plano antropológico se entiende aquello que podríamos
llamar antiguo testamento. Para Bultmann, el AT de la historia y
de los libros santos de Israel carece de importancia salvadora; más
que testimonio de palabra positiva de Dios resulta signo de impotencia
antropológica 17. Por eso, el verdadero AT es la existencia de
los hombres, impotente por sí misma y, sin embargo, abierta a la
palabra de la gracia, angustiada en su vacío y, sin embargo, capaz
de recibir la llamada transformante de la salvación.
e) Plano teológico. Las reflexiones anteriores ya han trazado el
tema. Un pensador como Heidegger puede bosquejar los elementos
principales de la vida del hombre (caído) por medio de un estudio
de análisis filosófico. Bultmann piensa que esos elementos se descubren
mejor utilizando un método teológico. Ciertamente, la
teología no trata directamente del hombre caído sino de su liberación
y gracia en Cristo; sin embargo, la grandeza y gracia del
hombre liberado sólo se desvela sobre el fondo de pecado, de caída
y muerte del hombre de este mundo. Entre pecado y gracia, ser
caído y ser justificado, no hay relación de complementariedad sino
de enfrentamiento dialéctico. Esos momentos no se pueden comparar
con los dos pisos de un mismo edificio sino con los aspectos
contrapuestos de una realidad donde no existe término medio: sólo
superando el plano de pecado del hombre sobre el mundo hay salvación
de Dios en Cristo.
Desde aquí se entiende el hecho de que, en la línea dialéctica
barthiana, Bultmann haya definido el cristianismo como paradoja.
Propia del catolicismo sería la analogía: entre la realidad de la creación
y el ser de Dios en Cristo existe una especie de paralelismo,
una referencia de apertura, implicación o complementariedad; la
gracia no destruye la naturaleza sino que la perfecciona. En contra
de eso, desde la tradición luterana, Bultmann acentúa la paradoja.
Por un lado se halla Dios: inobjetivable , transcendente, inesperado;
diferente de todo, siempre lejos. Por otro están los hombres, metidos
en el mundo, sometidos al hacerse y perecer; abiertos al camino
y sin embargo siempre destruidos. Pues bien, por una paradoja de
16 Recogemos básicamente las observaciones expuestas en Exégests y filosofia,
231-241 Para un juicio más extenso de los presupuestos con los que opera R Bultmann
cf J Floskowskr, La teología de la fe en Bultmann, Madnd 1973; P. Ricoeur ,
Préface aBultmann, en Le confltt des mterprésasions, Pans 1969, 373-392.
17 cr Die Bedeutung des AY fur den chnstltchen Glauben, en GV 1, 313336
20 Presentación de la edición castellana Presentación de la edición castellana 21
gracia que no puede razonarse en modo alguno, la transcendencia de
Dios se hace presente, como llamada de salvaciót,J- -superación del
mundo, transcendimiento de la ley y apertura hacia el futuro- en el
hombre Jesucristo.
En esta paradoja consiste para Bultmann la verdad y novedad del
cristianismo. Las rehgiones mitzcas introducen a Dios en los acontecimientos
o signos objetivos de este mundo, destruyendo así su trasncendencia.
El humamsmo reltgtoso de los Itberalesle identifica con el ámbito
de apertura del hombre. Sólo el cristianismo, centrado en laparadOJa
del Cristo, deja que Dios sea transcendente y el hombre puramente
humano, confesando la unidad de ambos en el Cristo. De esta forma,
en el centro de la misma vida humana (objetivamente inalterada)
se proclama y se realiza la palabra salvadora como transcendirniento interior,
liberación respecto del mundo y apertura a la esperanza.
Al interpretar el cristianismo como paradoja, Bultmann retoma la
intuición fundamental de la Reforma: la justificación por la fe, más
allá de todas las mediaciones eclesiales y de todos los esfuerzos moralistas.
Frente al optimismo neokantiano precedente, ha exalt~do ~í
una forma pesimista de ente!1der al hombre, al mundo y a lahistoria.
Todo lo que existe en esta nerra es sl~no de pecado: las aCClot,J-es del
individuo y las estructuras de la sociedad (aunque sea eclesial), la
transformación cósmica y el progreso cultural. Todo es una cárcel y no
existe más salida que la búsqueda interior. Sólo en el lugar de la decisión
existencial, asumida por fe y vivida más allá del mundo, se hace
audible la llamada deJesús, emerge la paradoja cristiana 18.
Ahora se vuelve absolutamente claro el doble aspecto del intento
bultmanniano. En sentido positivo, su obra implica un programa de
hermenéutica existencial; Dios se revela en el hecho de Cristo, no en
el cómo (el Wle) de su vida concreta sino en el mismo acontecimiento
paradójico (el Dass) de su entrega gratificante en favor de los
hombres. A ese Dios de Cristo se le entiende y se le vive solamente
allí donde la vida cobra nuevo fundamento. En sentido negativo, eso
supone una exigencia de desmaoiogizacio». La figura de Cristo estaba
unida a muchos signos de carácter biológico o cósmico (nacimiento
virginal, resurrección física, destrucción del mundo, ángeles, demonios...
). Todo eso debe. superarse. Entre Dios.y el.h?m~re sólo
queda Jesucristo, como realidad humana y revelación divina 9.
18 Cf G Hasenhult, Der Glaubensvol/zug Eme Begegnung mlt R Bultmann
aus katholzschen Glaubensverstandnzs, Essen 1963
19 De la rmpresionante brblrografía que ya existe sobre el tema CItaremos sólo
algunos trabajos editados en castellano R Marlé, Bultmann y la mtepretactón del
NT, BIlbao 1970, A Salas, Mito y desmitificación en el NT, Madnd 1971, A
Vogtle, Reueisctán y mito, Barcelona 1965
En esta perspectiva se sitúa y se comprende la Teología del NT,
programáticamente unitario y exegética?lente c.?herente de interpretación
del NT a la luz de la paradoja de Jes~~ y de la hermenéutica
existencial. Desde el punto de VIsta geneuco, el lugar de
arranque está en la paradoja. de Jesús: sólo en función de .ella se entiende
el surgimiento de la iglesia ..Sin et?barg?, en sentido estruc.
turante, lo primero es la interpretación existencial: cuando se llega a
Juan y Pablo, testigos ~r~migenios d: la te?logía ~el NT, lo que importa
es ante todo su visión de la eXIste~~Ia, el t.IP? d~ hombre que
deriva de su forma de entender y de VIVlf el cnsnarusmo.
2. La teología del NT
Una vez que hemos expuesto en general la problemática de
Bultmann trataremos de su obra Teología del NT, Tübingen 19481953.
Hacia ella han ido todas nuestras reflexiones. Propiamente
hablando, según Bultmann, el. NT sól? ?frece teología en Pablo y
Juan, esto es, allí donde el kengma cns~Iano se ela~o~a de mane~a
consecuente en función de una perspectrva antropológica. La predicación
de Jesús y el mensaje de la comunidad (primitiva y helenista)
constituyen sólo un presupuesto necesario. Lo que vendrá J.11ás tard.e
(sinópticos y Hechos, Ef, Col, pastorales, Heb, Ap, .IgnacIo y Poltcarpo,
Didajé, H~rmas, Be!nab~, 1 Clement~) ~onstltuye .una especie
de consecuencra, el tesumoruo de su surgmuento eclesial donde,
al lado de la novedad salvadora de Pablo y Juan, se han mezclado
elementos de una recaída legalizante, eclesial, historicista. Roto el
principio de la autoridad eclesial,. que. es el principio d;l canon d:l
NT, y disminuido el valor de la historia concreta de Jesus y el sentído
de la tradición sinóptica, Bultmann se ha centrado en Pablo y
Juan como expresión privilegiada del ke~igma, ~o~o canon dentr/o
del canon. En las reflexiones que siguen indicaremos brevisimamente
el contenido y presupuestos de cada una de esas partes
de su obra.
a) Primera parte. Presul!u~s!Os. La pre~icación de Jesús y el k~rigma
de la comunidad (primitiva y helenista) no forman todavía
teología, pues no ofrecen un discurso elabor~do y consecl;le~te de .la
paradoja cristiana, interpretada en perspectIva antropológica (e~Istencial).
Todo eso resulta un dato previo. es un punto de partida
que tendrá que ser desarrollado.
Por lo que toca a Jesús el tema es claro. Su palabra pertenece
todavía al campo del AT: Jesús es un judío que en la línea de l~s
grandes profetas de Israel, allí donde culmina el proceso apocalíptiPresentacuin
de la edIcIón castellana Presentacton de la eataon castellana 23
LO, proclama la llegada inrrunente del remo de DlO~ como JUlClO y
salvación para los hombres Dos son los aspectos que rmplica su
mensaje La gratuidad de la venida de DlOS que es SIempre
sorprendente y que desborda todos los plantearruenros y esperanzas
de los hombres, y la exrgencia de una decisión antropológica, de
un cambro radical, de una apertura que desborda los gestos
moralistas 20
Este es el mensaje de Jesús Bultmann lo ofrece de manera
fuertemente condensada, subrayando su trasfondo escatológicoexrstencial,
como rndicación de la nueva posibrlrdad de existencra
gratuitamente abierta para el hombre Esto es lo que Importa la
palabra La vida de Jesús carece de importancra salvadora Pues
bren, después de condenado y muerto, en el centro de la expenen
era pascual, Jesús aparece ante sus dtscípulos como expresión de la
presencia de DlOS es más que un simple mensajero, es el sentido y
la verdad del remo En este momento, cuando la palabra del
anuncie de Jesús aparece hgada a su persona, cuando el mismo Jesús
muerto y resucitado se convierte en palabra de lrberación y de
jusncra de DlOS para los hombres, surge el cnstianrsmo 21
De esta forma se pasa del anuncro de Jesús al kengrna de la comurudad
Todavía no hay teología como reflexión sistemánca, pero
hay una palabra de Irberación cnsuana y un grupo de seguidores
que la visrbrhzan y transmiten Siguiendo a W Bousset, Bultmann
distmgue dos comunidades la pnmera se mantiene en PaIestma,
en torno a Pedro y a los doce Ella SItúa la palabra y el
mensaje de Jesús en un trasfondo de esperanza apocalíptrca y se
considera a sí misma como la comunidad de los últimos tiempos
que, siendo fiel a su maestro, espera su llegada salvadora como
Juez-HIJo del hombre que le libra de la lucha de este mundo Sólo
cuando el mensaje de Jesús rompe los marcos del Judaísmo palestino
y se formula en árnbrto helenista (o judeo-helerusra) puede
hablarse ya de crrstiamsmo unrversal Jesús deja de ser profeta del
pasado que vendrá al final a realizar su JUIClO y se convierte en el
Señor que transfigura desde dentro la exrstencra de sus fieles El
presente deja de ser tiempo vacío y se convierte en función escatológica
envuelta externamente en el pecado de este mundo, la VIda
de los fieles de Jesús se vuelve VIda hberada, abierta a DlOS,
transfigurada 22
20 Obra clasica de Bultmann sobre el tema esJesus La desmtsologizaaon del
NT Buenos Alfes 1968 9 152
21 Cf ¡btd 136 152
22 Todo el intento teologico de Bultmann se centra en esto el kengma Cfls
nano desplegado en las comunidades helerustas e Interpretado teologicamente por
b) Segunda parte Teologías del NT Los elementos fundamentales
del cristrarusmo ya están dados en el plano precedente
anuncio escatológico de Jesús, kengma de la rglesia que interpreta a
Jesús como Juez-Salvador escatológico que vendrá (cornunrdad paIestina)
o como Señor presente en la VIda de los suyos (helenistas)
A parur de eso se elabora la teología propiamente drcha ella no
aporta datos nuevos, ru siquiera modela el sentido de los datos pnncipales
SImplemente se hrruta a replantear urutanamente, desde
una perspectiva de coherencia antropológica, el sentido del mensaje
cnstIano
Estnctarnente hablando, el NT sólo ofrece dos teologías la de
Juan y la de Pablo Ambas denvan de rglesias helenistas En el contexto
de la comunidad pnrruuva de Palestma, determinada por la
mmmencia de la parusía, no hubo lugar para una reflexión teológica
Allí sólo floreció la conversión y la esperanza Pero en el momento
en que el mensaje de Jesús se formula en térmmos helenistas,
como portador de VIda escatológica en el mismo presente de este
mundo, se hace ya posible (y necesaria) la teología Así lo
comprendieron Juan y Pablo Ellos son los representantes ongmanos
y canÓnICOS de la formulación del cnsnarusmo
Bultmann se ha fijado especialmente en Pablo El estudio de sus
cartas ocupa casr una tercera parte de su obra y ofrece alguna de las
págmas teológicamente más logradas de los últimos decenios Pero
no es el desarrollo de conjunto nr el valor de los análisis aislados lo
que ahora nos Importa Buscamos el trasfondo, el método y sentido
del trabajo de Bultmann sobre Pablo Ciertamente, al fondo se
halla el hecho de Jesús como presencia de DIOS para los hombres Se
trata, sm embargo, de un hecho que no puede objeuvarse, SItuado
en el trasfondo de un esquema general o de un proceso de histona
salvadora Pablo se ha centrado solamente en la paradoja de Jesús,
en su cruz como expresión y lugar de la graCla salvadora de DIOS para
los hombres Por eso, Bultmann interpreta toda su obra en una
perspectiva antropológrca En la pnmera parte estudia al hombre
ante la fe su ser es carne, es mundo y es pecado, en perspectiva que
recuerda a la de Heidegger en Ser y tiempo, pues bien, aquellos
rmsrnos rasgos que reflejan su condicrón de caída, VIStoS en profundidad
y a parur de la revelación de Jesús, se convierten en pOSIbIlIdad
ontológica de salvación y constituyen el lugar en el que DIOS
puede ejercer su presencia transformante Por eso, en la segunda
Juan y Pablo imphca una visten no mrtologica del misteno Cf Neues Testament
und Mythologte en Kerygma und Mythos 1 15 53 [esus Cbnst and mythology
New York 1958 (Barcelona 1970)
Presentacion de la eaictá» castellana
Presentaaon de la edIcIón castellana 25
parte, ~ultmann trata del ser del hombre baJo la fe: la posibilidad
ontológica de apertura del hombre se ha convertido en realidad óntica
de salvación, precisada como presencia de la justicia de Dios a
través de la muerte y resurrección de Jesucristo. Esa salvación no es
algo que está atrás, en el pasado de una historia progresiva. No es
tampoco algo futuro que se espera. La salvación es el acontecimient~
de la cruz que se actualiza en la palabra de la predicación, irrumpIendo.
s~bre el hombre, liberándole de su pasado y capacitándole
para exrstir de una manera nueva (en gratuidad y en esperanza). Por
la ~ondura de sus presupuestos existenciales, por la sobriedad cristológica
y fuerza antropológica, Pablo es para Bultmann el gran teólogo
del NT 23.
Junto a Pablo se halla Juan. También aquí el mensaje de Jesús
se ~a formulado de una forma consecuente, en perspectiva antropológica,
La novedad está en que Juan, prescindiendo ahora de su carta
(1 Jn), ha elaborado su postura de manera consecuente, en forma
?e evangelio o presentación sistemática de Jesús. Eso no significa un
Intento de recuperación de los acontecimientos de la vida de Jesús,
ordenándolos en un conjunto de historia salvadora. Por el contrario,
Juan se ha situado en el c~ntro radical de la paradoja cristiana. Frente
al.gnostlClsm?, que diluye la figura de Jesús en el plano de la
eternidad de DlOS o de la necesidad del pensamiento, él es un
hombre concreto de la historia. Pero en contra de toda la tendencia
historicista, al hablar de Jesús sólo interesa su función reveladora.
Este es el tema de todo el evangelio: a partir de diferentes fuentes
anteriores, utilizando un claro fondo gnóstico, Juan ha presentado a
Jesús como palabra radical de Dios que posibilita la realización de la
existencia. Por eso, en la línea de lo que hemos señalado en Pablo,
el entramad? del .e~a~gelio acaba siendo de sentido antropológico:
s~bre una VIda dividida, de manera casi gnóstica, entre luz y tinieblas,
verdad y mentira, la revelación de Dios en Cristo ha acontecido
y acontece como juicio que libera al hombre de la esclavitud
del mundo y le permite vivir la libertad escatológica 24.
.c) . Tercera part«. Haciael naczmzento de la igiesia. Conforme a
lo indicado, no existe teología propiamente dicha sino allí donde el
kerigma de la iglesia helenista se formula radicalmente a partir de
23 Para situar el estudio de Bultmann sobre Pablo cf K H Rengstorf, Das
Pau/usbl/d tn der neueren Forschung (1904 1961), Darrnstadt 1969 Para el trasfondo
antropológrco , en perspectiva disunta cf R Jewett, Paui's anthrop%gzca/ terms,
Leiden 1971
24 Además de los trabajos ya CItados sobre Juan en nota 3 debemos CItar Die
drez ]ohannesbrzefe, Gottmgen 1967 Para un encuadre bibhográfico E Malatesta
St [obn's gospel, 1920-1965, Roma 1967 '
una visión antropológica. Según eso, sólo existen dos lugares donde
el cristianismo antiguo ha logrado reflejarse plenamente y con pureza:
Juan y Pablo. Lo demás no es teología en un sentido estricto; es
un mtento de institucionalización eclesial en el que, para conservar
elementos del kerigma de Jesús, se reintroducen motivos del AT Yse
adaptan estructuras sociológicas más o menos dependientes del conto~
no; .es una ref?rmulación doctrinal donde, al lado de aspectos primrgeruos
del kengma deJesús, se reintroducen elementos de carácter
diferente.
En este apartado incluye Bultmann gran parte del NT, con la excepción
-es evidente- deJn y Pablo. El problema cronológico pasa
a segundo plano. Algunos escritos que se estudian en esta tercera parte
resultan históricamente anteriores aJuan (por ejemplo los sinópticos).
Sin embargo, teológicamente hablando serían posteriores: pierdeJ.
11a l.impide~ originaria del kerigma y suscitan lo que después será
la iglesia católica co~~ lugar donde el mensaje de jesús se institucionaliza
de forma cúltico-legalista dentro de la historia, Esta opción
de Bultmann implica dos consecuencias que resultan decisivas. Está
por un lado la dzsoluczón del canon. Sabemos que la iglesia antigua,
en un proceso que comienza en el siglo II y termina básicamente en el
I1I, ha reconocido como expresión auténtica de su fe una serie de
libros, pretendidarnente apostólicos, que reciben el nombre de NT.
En ellos se refleja, en formas a veces no del todo coincidentes, la fe de
Jesucristo. Sin rechazar del todo esa decisión eclesial, Bultmann la
devalúa de manera muy intensa. Estrictamente hablando, el verdadero
N! se contiene en Juan y Pablo. Lo demás es simple preparación,
no. fiJ.a?a en do~um~ntos conservados (predicación de Jesús, kerigma
pnmmvo de la iglesia) o consecuencia en parte deformada del mensaje
~ntiguo (resto del NT, escritos de Ignacio, Policarpo, Bernabé, Didajé,
Hermas, 1 Clemente... ). De aquí deriva una profunda devaluaczón
eclesial. De una forma radicalmente consecuente, dentro de
una línea que se está haciendo clásica en el protestantismo 25, Bultmann
piensa que dentro del NT hay una serie de escritos que, al no
conservar la fuerza primitiva deJuan y Pablo, tienden a lo que será la
estru~tura eclesial y dogmática del catolicismo (¡-Frühkatholizismusf).
Es evidente que esos escritos no pueden ser igualmente normativos
para u.na teología del NT: no responden al principio básico de la justificación
por la fe; por eso han de ser teológica y eclesialmente marginados.
Esto es lo que Bultmann hace en la tercera parte de su obra.
25 Ha vuelto a plantear el tema con fuerza S Schulz, Die Mztte der Scbnf»,
Berlm 1976, a su JUICIO, 17 de los 27 escritos del NI son ya tesnrnoruo del «catohcrsmo
pnrmtrvo»
26 Presentación de la edición castellana Presentación de la edición castellana 27
Siguiendo.una imagen ya esbozada, se puede afirmar que la parábola
~el mensaJ~ deJesús, su paradoja radical, empieza a declinar. La iglesra
no ha sido capaz de mantenerse en la altura de los grandes teólogos
(Pablo, Juan); se eclesializa, historifica, legaliza.
Precisemos ese juicio. Dejando de lado ciertos aspectos de conserv.
ación'y profund!zación, puede afirmarse que todo el final de la iglesia
antigua. reflejado en los escritos del NT (fuera deJuan y Pablo) y
en los otros documentos de aquel tiempo es una especie de inmensa
recaída: un~ mezcla o s~ncretism.o en el que ciertos elementos primitivos
se pervierten ~l unirse con ideas y estructuras que provienen de
Israel y el pagarusmo. Surge así un eclesialismo: en contra de R.
Sohm, Bul~mannsabe que la institución eclesial resulta de algún mod?
nec.:sarIa; pen? ~ña~e que, al pasar al primer plano de la admilllstraCl<?
n y el mllllste~lO de la palabra, ella se vuelve peligrosa: el
evangelio queda sometido a una jerarquía, fijado en unos sacrament~
s. Hay u.na ~tjtorizac!on allí donde se devalúa el mensaje escatológrco
de la justrcia de DlOS en el ahora del creyente: se fijan los hechos
de Jesús en un pasado, se arrincona la parusía del Señor para el futuro
yen e! ce~tro queda, como tiempo salvador, el camino y la existencia
de la iglesia. Todo eso conduce, finalmente, a un neo-Iegalismo: allí
donde la iglesia ocupa el primer plano, dentro de unas estructuras de
vida s~Clal, se :ruelv.e nec~sario acentuar la exigencia de las obras; la
salvación de DlOS viene ligada nuevamente al tipo de actividad del
hon;bre. Est?s son, ~ir~d~s en form3; general, los planos de esa gran
recalda. eclesial del cnsnarusrno, reflejada en formas muy diversas en
los escrrtos del NT (pa~torales, Co~, Ef,.sinóptiocos, Heb, Ap) y en los
primeros .autores cnsuanos de la iglesia (Didajé, Ignacio).
. 3. ¿Más allá de Bultmann? Conclusiones
Tales son los elementos fundamentales de la Teología del NTde
R. Bultmann. Durante más de 20 años ella ha dominado la visión
teol?gic~ del NT. Nadie en ese tiempo se ha atrevido a replicar con
efiCl:n.C1a, elabora~d<? un trabajo semejante por su fuerza críticoteolog.
lca aunque distinto en perspectiva. Por su capacidad exegética
y su vlgor~filosófi~o-hermenéutic~, Bultmann ha impresionado a todos
los teologos, incluso los católicos,
Pues bien, pienso que ahora el tiempo está cambiando. Durante
muchos años, la obra de Bultmann seguirá ofreciendo un punto de
referencia obligado para investigadores, exegetas, pensadores. Por
eso ~os parece que la traducción española resulta absolutamente necesar!
a, aunque lle~ue, J?or desgracia, un poco tarde. Sólo ahora
empieza a descubnrse, S10 embargo, que la próxima teología del
NT ha de trazarse de una forma diferente. El mismo Bultmann debe
prep~rarnos para ello: sólo conociéndole podemos superar sus
perspectivas y supuestos.
En ~I plano de la. crftica histórico-literaria se han producido ya
una serie de acontecrmientos cruciales que obligan a replantear el
trasfondo en que se asienta el trabajo de Bultmann. Viene, ante todo,
el redescubrimient? delJesús histórico, tanto en el aspecto literano
como en el teológico. Sabemos de Jesús bastante más de lo que
Bultma~n presentía; mejor dicho, lo sabemos de otra forma, en otra
perspe~tlva. Frente a la acentuación casi exclusiva de la palabra del
~ens~Je (teología kerigrnática), descubrimos la importancia de la
historia y gesto de Jesús, su actitud ante Israel, su fidelidad ante la
muerte, el mismo acontecimiento pascual. .. ; todo ello ha de ser sit1!
a?o en el centro de la teología del NT, de manera mucho más decidida
de lo que supone Bultmann 26. Viene después el desarrollo de
la historia de la iglesia. De manera genialmente simplista, siguiendo
a W. Bousset, Bultmann suponía que existe una línea que lleva
desde Jesús y por la iglesia palestina hasta las comunidades helenistas;
esa lí~~a culmina en Juan y Pablo, en una especie de sincretismo
definitivo donde elementos cristianos se han unido con un trasf?
nd~ gn.óst!c? (o semignóstico); después viene la recaída de la catolización
rnciprente ~e la iglesia antigua. Pues bien, hoy sabemos
q~e .ese proceso ha sidomucho más complejo. Hay desde el principio
iglesias, pe!specti.vas, caminos diferentes. Lo que a todos une no
e~~ una determ~nada interpretación existencial sino la misma confesron
de Jesucnsto. Por eso, el hecho de absolutizar una visión de
Jua~ y Pablo ~ontradice a la misma historia de la iglesia y sólo se
sostiene ~ parnr de presupuestos teológicos (luteranos, existenciales)
del t:>~OplO Bultmann 27. Desde aquí se vuelve inadmisible la devaIZ!
aczon bultmannianade los sinópticos. Es inadmisible por dos motlV~
s: 1. porque ellos reflejan una tradición de la historia-palabra de
Jesus que resulta necesana dentro de la iglesia; 2. porque ellos desarrollan
en su plano redaccional una teología casi tan elaborada,
profunda y compleja como pueda serlo la de Juan y Pablo. Así lo es-
26. Plan;ea con fuerza el tema E. Kasernann, El problema de jesús histórico, en
Ensayos exegettcos, Salamanca 1978, 160-189. Cf. A new quest 01 the historicalJesus,
London 1971.
. 27. En este plano resultan iluminadores los trabajos de M. Hengel, El hilo de
DIOS, Salamanca 1978; Christologie und neutestamentliche Cbronologie. en NT und
Gescbicbte (Festschr. O. Cullmann), Tübingen 1972, 43-67. Cf. también, 1. Goppele,
Die .apostoltscheund nacbapostoiiscbe Zeit Gottingen 1966' F. C. Grant An
insroductio» to the NT thought, New York 1950; R. Grant, A historical intro'ductton
to the NT, Glasgow 1974; C. F. D. Maule, The birth oftbe NT, London 1966.
28 Presentacton de la edtctón castellana Presentaaán de la edtctón castellana 29
tán mostrando los nuevos trabajos escntos desde la «hrstona de la redacción
» 28 Convertir a los sinópticos en apéndice teológico del NT
resulta Improcedente
Tambtén se han transformado los supuestos filosóficos La concepción
exrstencial de Bultmann ha servido para destacar de una
manera rmpresionante CIertos rasgos de Juan y Pablo En ese aspecto
su obra seguirá siendo valiosa aun cuando cambien las maneras de
enfocar todo el problema Pero el acento filosófico ha mudado, de
tal forma que nadie asume ya del todo la VISIón del hombre que ha
supuesto Bultmann Estamos asisnendo a lo que podríamos llamar
recuperacrón VIOlenta de aquellos aspectos que habían SIdo más SISternáncamente
srlenciados por el pensamiento exrstencial el valor
de la comumdad Frente al mdrviduahsmo antenor, centrado en la
autenncrdad y decisrón personal, se ha puesto de relieve la necesidad
de acentuar los rasgos de la VIda mterhurnana sólo allí donde
se alcance transparencia SOCIal, en ámbito de mutua mnmrdad y de
justicia, puede hablarse del hombre verdadero la tmportancta de la
bzstona Bultmann sólo valoraba la hrstoncidad, aquella decisión escatológica
en que DIOS, a través de su palabra, me libera del proceso
del mundo y me srtúa en apertura de esperanza Pues bien, en
contra de eso, el pensamiento actual ha destacado la necesidad de
reconquistar la dirnensrón histónca del hombre en un proceso que,
abierto a la transcendencra, nene sin embargo un valor de salvación
De aquí denva la exrgencia de revalorizar el sentuio de la ley Será
una ley drsunta de aquella que buscaban los judíos, se fundará en la
jusuficación en la fe, por]esucnsto Pero será una ley una exigencra
de transformación humana, la urgencia de crear sobre el mundo un
orden de JUStICIa-amOr que exprese la verdad de ]esucnsto 29
51 es disunra la base crluca y distmto el trasfondo filosófico,
pensamos que tambtén tendrá que ser dtstmta la vtstón teoiágtca
EVIdentemente, aquí nos movemos sobre un campo mucho más
compleja, que está determinado por las mismas opciones eclesiales
(catohcismo, protestantrsrno, ortodoxia) Debo afirmar, una vez
más, que Bultmann se halla motivado, en su rrusrna formulación
exegética, por su VISIón radicalmente luterana de la jusnficación
por la fe, más allá de todas las mediacrones hrstóricas, las znstancias
eclesrales, las exigencras prácticas Entre la paradoja de Jesús y la
28 Una pnmera perspectiva del rnetodo de la histona de la redaccron en ]
Rohde Die redakttonsgeschtcht/tche Methode Hamburg 1966 S Schulz Die Stun
de der Botschaft Hamburg 1970
29 Ese nuevo trasfondo filosofico se ha dejado sentir en la elaboracion de toda
la teologia postbultmanruana Como ejemplo podemos citar los nombres de Molt
mann Pannenberg y Metz
VIda del creyente se ha tendido, a través de la predrcación, un puente
de inmedratez grauficante que hbera al hombre del mundo y le
mtroduce en el campo de la gratuidad y esperanza escatológica
Pues bien, en contra de esa perspectiva que juzgamos bellamente
extremista, apoyándonos en elementos que pudieran ser aceptados
por la tradición luterana, queremos presentar un trasfondo diferente
de interpretación teológica del NT Lo pnmero que nosotros destacamos
es la importanaa de la medtactón eclestai Hemos recrbido el
canon del NT de manos de la iglesta Por eso, en contra de todo reduccrorusrno
selectrvo que sólo acepte a]uan y Pablo, pensamos que
es preCISO subrayar la unidad de todo el NT, aceptándolo y vrviéndolo
en aquel contexto hermenéunco que forma el conjunto de la
rglesra Después VIene la opción cnstológica El enseno de untdad
del NT no es un dato antropológico (jusnficacrón por la fe) sino un
rrusteno kengmánco el anuncio de la presencra de DIOS en]esucnsto
Este cambio de acento me parece absolutamente necesano, aun
en perspecnva antropológica sólo a partir de la presencia de DIOS
en ]esucnsto puede comprenderse lo que imphca el ser del hombre
Finalmente, eso nos lleva a una serie de consecuencias prácticas que
deberían ser curdadosamente matizadas el redescubnmiento de la
histona salvadora y su drstmción respecto de la histona apocalíptrca
judía, la revalorización de la actrvidad cnsuana, la recreación de la
Inurgia De todo eso no podemos hablar aquí pues lleva dernasiado
lejos
Todo lo anterior supone que la perspectiva críuco-filosóficoteológica
en que Bultmann se movía se ha tornado diferente Eso
implrca que su teología del NT, SIendo todavía insusunnble, deberá
ser pronto reformulada No para olvidarla smo para superarla y
transcenderla En ese campo ya se han dado algunos pasos que pueden
ser sigrufrcanvos En la línea del rrusmo R Bultmann, ha escnto
H Conzelmann un compendio de teología del NT (Grundnss der
Tbeologie des NT, Munchen 1967), su valor está en la clan dad
expresiva, su novedad en la mclusión de un apartado en que se estudia
el kerrgrna y teología de los sinópucos Totalmente distinta es
la VISIón que ofrecen] ]eremIas, Neutestamentltche Tbeologte 1
Dte Verkundtgung [esu, Gutersloh 1971 (Salamanca 1974) y H G
Kurnmel, Tbeologte des NT nach semen Haaptzeugen, Gotungen
1969, el pnmero se centra en las palabras de Jesús, considerándolas
como punto de referencia deCISIVO dentro del canon y teología de la
rglesia, relegando así la perspectrva postpascual, el segundo parece
SItuar a Jesús en el rrusmo nivel que a Pablo y]uan, rompiendo así
la novedad pascual de la iglesia En el punto de unión entre doctnna
eclesial, exégesis bíblrca y reflexión teológica se encuentra el
Presentaczón de la edzczón castellana
Presentaczón de la edzczón castellana 31
excelente manual de E. Lohse, Grundnss der neutestamenltchen
Theologte, Stuttgart 1975 (Madrid 1978). Su esbozo puede abrir camino
a trabajos ulteriores, más documentados y extendidos, que llenen
el vacío que se ha creado con los cambios que acabamos de
indicar 30.
La nueva teología del NT tendrá que responder a dos preguntas
preliminares: qué es el NT. Se trata de saber si el NT constituye un
documento desgajable de la vida de la iglesia, documento en el que
puede llevarse hasta el extremo una corriente o un autor a costa de
los otros (como hace Bultmann con Pablo yJuan). O si el NT es el
testimonio de una iglesia que se encuentra reflejada en la rnultiplicidad
de esos textos, de tal manera que ellos sólo pueden entenderse
desde el fondo de la confesión y vida de la iglesia. Si se acepta este
segundo esquema la interpretación del NT resultará más unitaria,
más católica y, yo pienso, más científica. Juzgo que el testimonio de
unidad eclesial está más cerca de la intención del NT que el exclusivismo
de la justificación por la fe a la que apela Bultmann. Qué es
la teología. Bultmann supone que sólo hay teología explícita allí
donde el kerigma se interpreta en un contexto antropológico (Pablo
y Juan). Pienso que eso es extremista. También hay teología allí
donde la fe se e~resa de otros modos, más ligados a la vida de Jesús
o al desarrollo d la historia (Me, Mt, Le y Hech ... ).
Antes de ela orar la teología del NT es necesario plantear también
otra pregu ta: ¿hay una teología de Jesús, independiente de
aquella que presentan los sinópticos, Pablo, Juan? Pienso que no.
En este contexto debo dar razón a Bultmann, al menos en principio:
no es posible elaborar una teología explícita de Jesús. Yeso no
porque haya sido un judío (Bultmann) o porque su mensaje resulte
desconocido. La razón es mucho más profunda: el Jesús prepascual,
cerrado en sí mismo, no es todavía evangelio de la vida de Dios para
los hombres. Antes de la pascua no puede darse teología cristiana
de Jesús. Después de la pascua ya no hay una sino varias teologías
de Jesús, el Cristo, todas ellas válidas, todas concordantes en el fondo
aunque distintas en la forma. Por eso, en lo que afecta a este
problema, yo propongo la siguiente solución: propiamente hablan-
30 EVIdentemente, aquí no podemos valorar todas las teologías del NT que se
han escnto después de Bultmann A modo de indrcación CItaremos las que nos parecen
más importantes M Garc1a Cordero, Teología de la Biblia I-IlI, Madrid 1972, L
Goppelt, Tbeologie des NT I-II, Gottmgen 1976-1978, A M Hunter. Introductng
new testament theology, London 1957, S Ne¡]l,jesus through many eyes Introduc
tton to the theology 01the NT, Phrladelphia 1976, A Rrchardson , An tntroductton
to the theology 01 the NT, London 1958, K H Schelkle, Tbeologte des NT I-IV,
Dusse1dorf 1968-1976 (Barcelona, 1975 s )
do, el mensaje de Jesús, lo mismo que los acontecimientos fundamentales
de la iglesia (experiencia pascual, pentecostés ... ) no constituyen
objeto explícito de la teología del NT, son sus presupuestos.
En contra de aquello que supone Jeremias, no se puede (ni se debe)
fijar neutralmente la palabra histórica de Jesús y declararla fundamento
normativo de la vida de la iglesia. Trátese, por tanto, de jesús,
de su vida y su palabra, en un contexto neutralmente histórico;
pero que ello sea un punto de partida, una presentación del problema.
Sólo en un segundo momento, a partir de la experiencia eclesial
y de la reflexión teológica, cada uno de los autores del NT recupera
en contexto postpascual la historia de Jesús y la interpreta en
una determinada forma teológica. Por eso, propiamente hablando,
no tenemos un evangelio de Jesús distinto y desligable del evangelio
de Pablo, Lucas o Mateo. Tenemos más bien el único evangelio de
Jesús, el Cristo, interpretado y formulado a partir de las diversas formas
eclesiales de Mt, Mc, Lc, Pablo ... No se diluye la historia de ]esús,
se la sitúa en el contexto de la vida de la iglesia, en el contexto
de los diversos paradigmas interpretativos de los libros y autores del
NT.
Con esto podemos conclzar. Empezábamos esta nota diciendo:
«quien sepa ya qué es teología, quien conozca a Bultmann y distinga
los estratos del NT ... pase directamente al texto de la obra».
Nuestras reflexiones han sido pensadas para aquellos que están menos
seguros respecto a todo eso. Pues bien, no tengo la certeza de
haber cumplido mi intención. Sólo he de añadir a los lectores: «y
ahora, ¡vayan a la obra!». Se trata de un libro que resulta absolutamente
clave para obtener una visión actual del cristianismo. El solo
puede ayudar más que cien pequeños comentarios. Repetimos, sin
embargo, que se trata de un libro limitado. Es Itmttado en plano
critico: los problemas siguen pendientes, la exégesis no ha dado (ni
dará) su palabra decisiva; por tanto, no se tome como dogma de fe
lo que aquí se está ofreciendo. Es Itmttado en plano hermenéuttco:
Bultmann utiliza la clave existencial yeso le ayuda a comprender
muy bien algunas páginas de Pablo o Juan; pero el uso mismo de la
clave le impide ser clarividente en los sinópticos o aquellos documentos
que presentan en concreto la vida de la iglesia (su organización,
historia, forma de actuar). Es Itmttado en plano teológico:
Bultmann se sitúa en campo luterano y con el fervor de un neófito
pretende interpretarlo todo en perspectiva individualista, fiducial,
escatológICa; desde ese mismo presupuesto devalúa tradiciones eclesiales,
juzga libros enteros, arrincona perspectivas. Sépalo ver así el
32 Presentación de la edición castellana
lector católico. Agradezca a Bultmann su erudición, su poder actualizar
a Juan y Pablo, su capacidad evocadora, su entusiasmo por
el Cristo presente en el kerigma de la iglesia; pero no le pida más;
para enfocar otros aspectos de su vida de creyente vaya al centro de
su iglesia y desde allí relea y redescubra el NT.
Llegados aquí preguntamos: entonces ¿para qué leer a Bultmann
desde un campo católico, si es que ya sabemos que su visión
es limitada? Tenemos que leerlo porque, dentro de sus mismas limitaciones,
nos enseña a descubrir aspectos y riquezas que hasta
ahora nadie había señalado con su misma claridad y con su fuerza.
Tenemos que leerlo pues la fe sólo se vive en un proceso de purificación
y búsqueda, con la ayuda de aquellos que señalan direcciones
en medio del camino. Finalmente, tenemos que leerlo porque somos
«católicos», esto es, universales; porque en el diálogo intereclesial
debemos ayudarnos mutuamente a comprender y vivir el evangelio.
Quisiera añadir que sólo habremos aprendido a leer a Bultmann
de verdad cuando sepamos integrar su verdad en el contexto
de nuestra celebración litúrgica, de nuestro compromiso práctico.
Estoy convencido de que entonces no sólo entenderemos lo más valioso
de Bultmann sino que podremos superarlo, no por contraposición
sino por integración de su verdad en el contexto de la verdad y
vida universal de una iglesia que desde los caminos de su diversidad
tiende a la unión definitiva que se gesta en el Espíritu del Cristo.
XABIER PIKAZA
Salamanca 1981


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